Alistan aumento al precio del
líquido
Susan Ferriss
Cox News Service
Delicias, Chihuahua- Cuando los agricultores tejanos
piensan en el agua que fluye por los canales de irrigación de esta árida región
al norte de México, se quejan amargamente que los han robado.
Pero los agricultores mexicanos que han convertido partes del vasto desierto
del estado de Chihuahua en campos de nogales, chiles y alfalfa insisten en que
la prolongada sequía los ha afectado a ellos tanto como a los norteamericanos.
Los agricultores mexicanos viven mucho más cerca de la fuente de agua que
comparten, mediante un tratado de 1994, con agricultores tejanos que se hallan
a cientos de kilómetros de distancia. Pero este año los mexicanos también están
recibiendo sólo una porción de lo que les llegaba de la Sierra Tarahumara, de
los ríos crecidos y las presas y que se abría paso hasta el Río Bravo.
"Esta sequía es lo que me convirtió en mojado", dijo un pesaroso
Salvador Guerrero.
Debido a la falta de agua, explicó Guerrero, hace dos años se vio obligado a
abandonar la agricultura, a cruzar ilegalmente la frontera y a trabajar por un
tiempo en una planta empacadora de carne en Oklahoma. Si continúa la sequía,
volverá a hacerlo.
Guerrero dejó de cultivar alfalfa, que necesita mucha agua, y vendió las vacas
lecheras que pastaban cerca de la orilla del Río Conchos, un tributario del
Bravo que se encuentra en el centro de la disputa entre Texas y México por los
derechos sobre el agua. Ahora Guerrero sólo puede irrigar cada tres semanas,
que no es suficiente para el cultivo de la alfalfa.
Este mes, el agua que saca del Conchos la está usando para 3.6 hectáreas de
nogales que tienen 30 años. "No es mucho, pero es todo lo que tengo",
dijo.
Comentó que además se ha visto obligado a regar con aguas negras sin tratar que
fluyen al río desde la cercana ciudad de Saucillo.
Afortunadamente, dijo, un manantial en su propiedad le sirve de algo de ayuda.
En todo Delicias, que se localiza ligeramente al sur de la ciudad de Chihuahua,
hasta la seca frontera norte del estado, los chihuahuenses se defienden de las
acusaciones de que han hecho florecer el desierto con el agua que han dejado de
entregar a Estados Unidos desde 1992.
"¿Qué se supone que haga la gente? ¿Morir? ¿Dejar de comer?" dijo
Horacio Almazán Galache, presidente de la Junta de Agua de Chihuahua.
Frunció el ceño ante la tierra que en la actualidad es una combinación de
campos verdes y árida tierra inactiva. "Esto antes era un paraíso",
dijo.
Las largas hileras de nogales, ahora sin hojas, siguen abarcando todo el
paisaje desde algunas zonas de Delicias hasta la cercana Ojinaga, la ciudad
fronteriza donde el Conchos se mezcla lentamente con el Río Bravo.
En las planicies bajo las montañas rocosas, de vez en cuando interrumpen los
kilómetros de paisaje árido campos verdes y las vacas pacen dentro de pequeñas
granjas que ahora tienen que comprarle al estado la mayor parte de su alfalfa.
La enorme lechería dirigida por la empresa Zaragoza incluye corrales con miles
de vacas y altas pilas de alfalfa seca.
En el municipio de Delicias, la región agrícola más importante de Chihuahua,
los terrenos irrigados se redujeron un 44 por ciento desde 1992 hasta el 2000
debido a la falta de agua, que cuesta a la zona alrededor de 78 millones de
dólares anuales en producciones agrícolas. Este año, se espera que baje un 80
por ciento la cantidad de tierra irrigada.
Pocos expertos objetivos cuestionan la terrible imagen que los chihuahuenses
presentan este año. Pero pensar en que esta primavera haya brotes verdes en el
desierto, con miles de cabezas de ganado todavía aquí, corroe a los
tejanos....y a los agricultores de Tamaulipas.
Lo mismo que los agricultores al otro lado de la frontera, los tamaulipecos
dependen del agua que se origina en Chihuahua, y han intentado demandar para
obtener más. Se enfurecieron cuando en el 2001 Estados Unidos recibió parte del
agua del río, como pago parcial de la deuda mexicana, sin que a ellos les
tocara nada. Sus representantes políticos están presionando al presidente
Vicente Fox.
"En Chihuahua falta autoridad sobre los derechos del agua", dijo el
senador Oscar Luebbert, quien representa a Tamaulipas. "México tiene que
poner la cuenca en orden ahí. No está bien que el 90 por ciento de la cuenca
del Conchos se use en Chihuahua y nada en Tamaulipas".